Un recorrido claro (siglos XVIII–XXI)
La historia de la masonería en España está marcada por una alternancia constante entre etapas de implantación, momentos de influencia cultural y periodos de prohibición y represión. Para entenderla bien conviene mirarla con calma, sin mitos ni caricaturas: la masonería no ha sido un bloque uniforme, ni ha actuado siempre del mismo modo, y su presencia ha dependido mucho del contexto político y religioso de cada época.


1) Los orígenes: la primera logia (1728) y el arranque en Madrid
La referencia más citada como inicio de la masonería especulativa en territorio español sitúa la primera logia en Madrid, el 15 de febrero de 1728, vinculada a la Gran Logia de Londres y fundada por Philip, duque de Wharton. Esta logia se habría reunido en el Hotel de las Tres Flores de Lys (también conocida en relatos posteriores como “La Matritense” o “Logia de Madrid”).
Este dato es relevante porque muestra algo que se repetirá muchas veces en la historia masónica española: su desarrollo inicial estuvo muy ligado a corrientes internacionales (británicas, francesas, portuguesas), y no tanto a una implantación masiva “desde dentro” en los primeros compases.
2) Inquisición y prohibiciones: el choque temprano (1738)
En el siglo XVIII, la masonería se expandió por Europa y, con esa expansión, llegaron también reacciones de prohibición. En España, una fecha clave es 11 de octubre de 1738, cuando el Inquisidor General Andrés de Orbe envió un edicto a los tribunales del Santo Oficio prohibiendo la masonería.
Este punto es importante para entender por qué la masonería en España no tuvo un crecimiento lineal: durante largos periodos, la presión social e institucional dificultó la continuidad de logias y obediencias, y alimentó una imagen pública asociada a “sociedades secretas”, sospecha o conspiración (una lectura histórica que, además, variaría según el momento).
3) Siglo XIX: liberalismo, guerra, mito y realidad
Logias en contextos convulsos
El siglo XIX español (Guerra de la Independencia, cambios de régimen, tensiones entre absolutismo y liberalismo) fue terreno complejo. En esos escenarios aparecieron logias —algunas asociadas a entornos militares o de influencia francesa— y también se intensificaron acusaciones, propaganda y persecuciones.
Las Cortes de Cádiz: una aclaración necesaria
Es frecuente leer que “las Cortes de Cádiz fueron masónicas” o que “la Constitución de 1812 fue obra de masones”. En historiografía hay debate y, en divulgación, abundan simplificaciones. Un enfoque prudente es reconocer que existe un “mito” alrededor de esa asociación automática y que conviene separar documentación de relatos populares.
4) Final del XIX: unificación y consolidación de obediencias
Con el tiempo, el panorama masónico español fue adoptando estructuras más estables. Un hito muy citado es la creación del Gran Oriente Español (GOE) en 1889, en un contexto donde existían divisiones internas y varios “orientes” o agrupaciones.
En términos simples: en esa etapa se intentó dar coherencia organizativa a un mundo que, por naturaleza, había sido plural y muchas veces fragmentado. Esto explica por qué, cuando hoy alguien pregunta “¿quién representa a la masonería?”, la respuesta depende de obediencias, regularidad, ritos, y de la historia concreta de cada institución.
5) Siglo XX: Guerra Civil, franquismo y represión legal (1940)
En el siglo XX, especialmente tras la Guerra Civil, la masonería fue objeto de una represión severa en el marco del régimen franquista. El símbolo jurídico más claro de esa persecución es la Ley de 1 de marzo de 1940, sobre represión de la masonería y del comunismo, publicada en el BOE.
Más allá del texto legal, este periodo consolidó una narrativa propagandística que identificaba “lo masónico” como enemigo político o moral. Esto dejó una huella profunda en el imaginario español: incluso décadas después, parte del debate público sobre masonería seguía condicionado por ese clima histórico.
6) La legalización: el giro de 1979 y el regreso a la vida pública
Con la Transición, la situación cambió. Un momento clave es julio de 1979, cuando el Tribunal Supremo confirmó la inscripción y, en consecuencia, la legalización de una asociación masónica (en el contexto del Registro Nacional de Asociaciones). Este hecho fue recogido en prensa de la época.
7) Masonería en la España contemporánea: normalización y pluralidad
Desde finales del siglo XX hasta hoy, el panorama masónico en España se caracteriza por la pluralidad: distintas obediencias, enfoques, tradiciones y ritos. En el ámbito de la llamada “regularidad” masónica, suele señalarse la constitución/consagración de la Gran Logia de España en los años 80 como un hito de reorganización institucional.
Conclusión: una historia de avances y retrocesos
La masonería en España no puede entenderse sin su contexto: 1728 como referencia de implantación temprana, 1738 como inicio de prohibiciones inquisitoriales, 1889 como etapa de reordenación, 1940 como represión legal franquista, y 1979 como punto de inflexión hacia la legalidad democrática.